29 jun 2011

GOCTA: LA CATARATA QUE ENCANTA

El camino se hizo interminable entre árboles gigantes y helechos. Por ratos mi acompañante, el comunero Santillán me hablaba del origen del mundo. En realidad nos encontrábamos en una selva poco recorrida por viajeros. También me comentaba que él era feliz viviendo en este lugar que lo comparaba con el paraíso.  Fueron como dos horas de camino para ver la suave llovizna que caía de un cerro y formaba una pequeña laguna.  Llegamos a una de las cataratas más alta del Perú: Gocta.
Anteriormente visité las cataratas de Tirol y Bayoz, ubicadas en la Selva Central, pero esta vez con algunos amigos nos propusimos viajar a  Chachapoyas. “Está cerca de Lima” me dijeron. “Primero tenemos que llegar a Chiclayo,  tomar un ómnibus interprovincial y en seis horas llegaremos a Chachapoyas.” dijo entusiasta uno de ellos.  Fue toda una aventura estar en esta ciudad que se encuentra en la Ceja de Selva pues caminé al borde de precipicios, perdí miedo a los caballos y me arriesgué  a zambullirme en las aguas frías de una lagunita formada con las gotas de una catarata.
Cerca al lugar de alojamiento en la ciudad de Chachapoyas, mis amigos me recomendaron tomar un buen caldo de pata de vaca porque teníamos que tener fuerza para caminar como cuatro horas. Y a pesar del soroche que sentía, tomé un buen desayuno. Y no me arrepentí porque la caminata fue extenuante y no vi  comida hasta  las cuatro de la tarde.
Después de una hora en carro llegamos al lugar como a las diez de la mañana. Nos esperaban los guías, comuneros del caserío San Pablo. Alquilamos dos caballos. A mí me dieron una yegua llamada Gina e iba seguida de su potranca que todavía no tenía nombre. Gina fue tan buena conmigo que sabía que tenía que ir lento. Disfrutaba del aire puro, de la vista a los acantilados, esas enormes rocas. Por ratos, la potranca se cruzaba, yo tenía miedo caerme, pero iba acompañada del comunero Candelario Santillán.
Después de una hora de cabalgata, decidí bajarme y caminar. El paisaje estaba formado por distintos colores de verde. Infinidad de plantas. Las únicas que reconocí los helechos. Sólo faltaba un camino que tenía que ascender. Eso es todo lo que pude caminar porque luego tuve que descansar. Mis amigos como bueno exploradores se fueron solos, parecía una carrera de quién llegaría primero. En cambio yo, me quedé conversando con el comunero Santillán. Y me comentó que toda la comunidad se había organizado para hacer el camino que lleva a Gocta. Tuvieron que cortar árboles y hacer un pequeño trecho por donde ingresen los caballos.  A veces me parecía que nos encontrábamos debajo de árboles que simulaban verdes sombrillas enredadas.
El comunero, un hombre  sencillo y amable de unos cincuenta años,  comentó que fue un alemán quien acompañado de lugareños realizó una expedición para llegar hasta la catarata. El 2006 fue dado a conocer al mundo: 771 metros aproximadamente de caída de agua. La tercera caída de agua más alta del mundo. Lo que no me dijo – quizás para no asustarme - que los pobladores consideraran a Gocta como un lugar hechizado. Es por ello que permaneció en el olvido. Dice la leyenda que hay una sirena que cuida un cántaro donde hay una serpiente. Y que varios hombres se han perdido en este lugar. Ahora digo si mis amigos hubiesen sabido esta historia, no hubiesen corrido como niños hasta llegar a la catarata.
Luego el comunero me pidió escuchar las aves y me hizo observar la tierra pues había rastros de conchitas. Imaginé que hace millones de años llegó el mar hasta aquí. También observé piedras fosilizadas. Me dijo sonriente que él se sentía orgulloso de trabajar aquí, de recorrer cada día este lugar y cuidarlo. El comparó este lugar con el paraíso. Y yo al recordar las calles de Lima, el tráfico, la contaminación. Dije: “sí, es un paraíso”. En el camino me di cuenta que el comunero recogió botellas plásticas y envolturas que dejaban algunos descuidados viajeros.
Enormes piedras, algunas redondas otras puntiagudas forman la orilla de esta lagunita. Y sin temor alguno, mis tres amigos y yo nos zambullimos en esta laguna color amarilla-marrón. Fue tan larga la caminata y el calor que sentíamos que estábamos encantados por la belleza natural. Nos sentimos atraídos para sumergimos en sus aguas.
Si la ida se convirtió en curiosidad para descubrir  la catarata Gocta, el regreso fue agónico. Llegamos literalmente con la lengua afuera, especialmente los que no alquilaron caballos. Conocer Gocta fue toda una aventura porque significa resistencia, tenacidad, aventura. Ver tantos árboles y caminar por lugares poco explorados hace creer que estas en un lugar olvidado de la civilización. Y ojalá el comunero Santillán tenga la oportunidad de leer esta crónica de esta maravilla peruana poco conocida en el mundo turístico. (Luz Marina Orellana Marcial)

29 mar 2009

Internet y escolares en el Perú

Los avances de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) han transformado al ser humano en su forma de adquirir información, entretenerse, comunicarse con los demás y de procesar dicha información para transformarla en conocimiento. Internet que aparece a fines de la década de los 60, pero cuyo uso se popularizó a partir de 1995 marcó el ingreso a este milenio a una ventana infinita de información y significó para muchos niños, jóvenes y adultos la oportunidad de una nueva forma de aprendizaje. Algunos investigadores se preocuparon porque creyeron que el uso de internet tendría efectos negativos en los niños y adolescentes, es decir causaría cierta adicción, pero en realidad es la relación que el joven establece con determinada conducta la que podría ser una adicción conductual. (Graner, Castellana, Sánchez Carbonell, Beranuy & Chamorro, 2005).
Desde que internet comenzó a generalizarse, el crecimiento ha sido entre 80 a 100% anual en todo el mundo. Sólo en estos cinco últimos años internet ha crecido en un 82.8% según un estudio de Nielsen-NetRatings. Este indicador señala la importancia que las personas de todas las edades y de diversos lugares le dan a internet. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) indicó que el 41,9% de la población limeña utiliza internet. Osiptel calculó que hay aproximadamente 35 mil cabinas en todo el Perú en estudio realizado por la empresa Apoyo (2002), señaló que el 80% de los usuarios de internet accede desde cabinas. En el informe técnico Las tecnologías de información y comunicación en los hogares (Abril-mayo-junio 2008) realizado a nivel nacional por el INEI, el grupo de edad de mayor acceso a internet es el de 12 a 18 años, de los cuales 29,6% son varones y 34% son mujeres. Pero todavía no hay un estudio para saber qué uso le dan a internet los niños y adolescentes en el Callao.
Se ha dicho que existe una brecha digital entre los países en vías de desarrollo y los países del primer mundo. De esta manera existen investigaciones como las financiadas por Telefónica en el 2007, María Frick publicó el estudio sobre Niños y jóvenes en la Sociedad de la Información, Acceso y uso de internet en América Latina donde afirma que hay pobreza digital y menciona indicadores de acceso a las nuevas tecnologías. En el caso peruano, hace una suposición que sólo el 7% de la población puede conectarse a internet. Sin embargo, el INEI señala que la población accede a internet mediante cabina pública (71,7%). Sólo el 19,8% tiene internet en sus hogares. Entonces en el Perú, incluido Lima y también el Callao, se encuentra en una situación sui géneris porque si bien es cierto hay pocos hogares que tienen acceso a internet, hay numerosas cabinas públicas que permiten el acceso de niños y adolescentes a internet.
La preocupación como educadores, padres de familia e investigadores es para qué usan internet los niños y adolescentes. Diariamente en una observación no sistematizada vemos a muchos jóvenes en las cabinas públicas buscando información para sus tareas académicas. La socióloga María Teresa Quiroz (2008) sostiene que la brecha digital no es estrictamente tecnológica, de acceso; sino una brecha educativa, “porque a través de la educación aprendes a hacer un uso adecuado de internet, insertándola adecuadamente en la propuesta educativa. Ahí está la mayor brecha digital, no solamente en el acceso sino en la parte educativa.” La autora del libro Jóvenes e Internet menciona también que se debe dar las herramientas a los educandos para puedan decodificar la información, analizarla y entender las diferentes fuentes.
Actualmente muchos de los profesores están valiéndose de esta tecnología de la información y la comunicación (TIC) como una herramienta de apoyo en el aprendizaje. Ausubel señalaba que para que se den las condiciones del aprendizaje significativo, además de la actitud favorable del alumno son necesarios la significatividad lógica y psicológica del material educativo, y que los alumnos deben conectar los nuevos conocimientos a los conocimientos previos y deben comprenderlos. Es decir, estos materiales deben estar relacionados con las estructuras cognoscitivas de los alumnos.